Las aplicaciones de la Química en el campo de la salud son infinitas. Por un lado, esta disciplina ha permitido el desarrollo de numerosos medicamentos para el tratamiento de diversas enfermedades gracias a la síntesis de nuevos compuestos o al aislamiento de productos naturales (p.e. Penicilina y los antibióticos sintéticos). Asimismo, el diagnóstico de las enfermedades tiene mucho que ver con esta ciencia, ya que por medio de pruebas y análisis químico se detectan anomalías presentes en el cuerpo (desarrollo de la proteína verde fluorescente). Por otro lado, el descubrimiento de los polímeros naturales y el desarrollo de los polímeros sintéticos ha revolucionado el mundo de los implantes biocompatibles.
Actualmente, la industria química fabrica el cloro que potabiliza el 98% del agua que consumen los seres humanos.
Pero la química moderna no sólo ayuda a salvar millones de vidas gracias a los medicamentos, sino también mediante otros productos que rompen la cadena de transmisión de terribles enfermedades como son los insecticidas, los desinfectantes y otros protectores de diversa índole. Por ejemplo, la lucha contra la malaria y el mosquito que la transmite es absolutamente esencial si consideramos que más de 100 millones de personas (la población conjunta de España y Francia), resultan infectadas anualmente.
Pero la química moderna no sólo ayuda a salvar millones de vidas gracias a los medicamentos, sino también mediante otros productos que rompen la cadena de transmisión de terribles enfermedades como son los insecticidas, los desinfectantes y otros protectores de diversa índole. Por ejemplo, la lucha contra la malaria y el mosquito que la transmite es absolutamente esencial si consideramos que más de 100 millones de personas (la población conjunta de España y Francia), resultan infectadas anualmente.
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